Un día como
hoy hace 6 años, mi abuela materna (Doña Carmen Fred Rivera, alias Maía) murió.
Las complicaciones del alemán (Alzheimer) debilitaron su cuerpo en 2 años. Es
bien fuerte ver a un familiar robusto y sano, volverse un bagazo humano. Toda
persona que tenga o haya tenido un familiar con esta enfermedad me puede
entender. Su ausencia es notable en mi
familia. En cierta manera, ella fue el pegamento de mi familia materna. Buscaba
cualquier excusa para reunirnos en su casa.
Los viernes se convirtieron en mis días favoritos, ya que ella cocinaba
para todos nosotros. De ella aprendí el amor por la cocina y lo que implica el
concepto de alimentar a un batallón.
Mucha de mi literatura culinaria sale gracias a ella. De hecho, en algunos
cuentos que he escrito hay un personaje llamado Doña Gladiola. Confieso, ella
es basada en parte de mis 4 abuelas, en particular en abuela Maia. Si, admito
que tengo melancolía al recordarla. No obstante agradezco a la vida por tener
sus consejos y palabras en momentos importante en mi vida. Yo sé que estaría
muy orgulloso de mí. Entre las comidas y escuchar a Daniel Santos, su ídolo,
celebro su vida. Gracias abuela. Nos veremos en algún momento.
Algunos dulces...otros amargos... pero todos hacen lo que soy Yo !
Algunos Dulces... Otros amargos... pero todos hacen lo que soy Yo !
Sunday, September 14, 2014
Thursday, April 25, 2013
Pedazo #44 Sara la historia cierta
Disfruten de esta reseña
La novela, Sara La historia cierta, invita a viajar al medio oriente, a través de los ojos femeninos. Nos lleva a un oriente patriarcal, en la cual son raras veces en donde las mujeres narran la historia con excepciones (ejemplo de ellos lo vemos en Ester, la reina judía del viejo testamento) La leí dos veces. La narrativa de Rubis, envuelve y seduce como toda Scherezada moderna. Por medio de descripciones cortas y directas hace que el lector pueda usar los cinco sentidos y vivir la experiencia de la lectura a otro nivel. Rubis da un discurso, entre líneas ,invitando a las mujeres a dar cara a la vida, disfrutar sus momentos intimos y no ser una mujer sometida. Recomiendo que agarren un papel mientras lean. Entre las notas que escriban hagan contraste de cómo es la vida en el desierto y en la vida de una corte faraónica. Vuélvase cómplice de Sara. Lean este libro con una mente abierta y por una vez, quítese las gríngolas de lo enseñado en la escuela dominical. Admiro esta novela, ya que tiene la valentía de enfrentarse al discurso patriarcal en un mundo teológico donde se admira al padre de lo judeo-cristiano e islámico. Sara y Agar dan voces a una historia en cual se le da importancia a la mujer como personaje principal. Abraham ocupa un papel secundario. El faraón es un personaje que enamora… se los garantizo. Se necesita más narrativa desafiante al canon y esta novela es un buen ejemplo. Gracias Rubis.
Tuesday, January 1, 2013
Pedazo #43 Metas
Aprendí a trabajar con metas desde niño.
Cada 31 de diciembre, mi padre nos daba una tarjeta en blanco. En ella escribíamos lo que deseábamos alcanzar
en el siguiente año. Las poníamos en la nevera y las mirábamos de forma
constante. Me ayudó con el enfoque de las cosas. Hoy en día pues ya no las
ponemos en la nevera pero si tenemos la costumbre de escribir lo que deseamos
alcanzar en el resto del año. Conozco de
mucha gente que desea hacer muchas cosas en el año, no pasan 3 meses y se
quitan. Nos distraemos con tantas cosas alrededor que olvidamos trabajar por lo
que deseamos. Aprendí con el tiempo a
poner las cosas por escrito pues es un compromiso personal realizado. Tengo par de ellas que deseo cumplir, entre ellas escribir más en el blog. Les
deseo de todo corazón un gran año. Trabajen con sus metas, cuando vean que están
perdiendo el norte, búsquenlas, relean y rescriban lo que se prometieron. Hagan su mejor esfuerzo
y diviértanse en el trayecto. Feliz 2013 mi gente. Mucho amor para todos y todas.
Friday, September 14, 2012
Pedazo #42 Mami(h)abi
Esta semana el reto literario consiste en el tema Desde el día en que te fuiste. Esto va dedicado a mi abuela Carmen Fred Rivera ( Maía) quien un día como hoy falleció hace 4 años
Mami(h)abi
Mami(h)abi
Tocó con su mano derecha la placa en bronce, sonrío.
Arrodillado en el césped, Rodrigo, registró su bolsillo y sacó un papel. Respiró profundo buscando el
aliento y comenzó a leer…
Mami
habi, ha pasado el tiempo y todavía te
extraño. Siempre invoco tu nombre
mientras cocino. Después de todo fuiste tu quien me enseñó a cocinar. Rompí con las reglas de que la cocina era
tarea de mujeres. Siempre me gustaba estar entre las cacerolas, el adobo y la diversa mezcla de olores. Contigo
aprendí a distinguir las hierbas aromáticas, experimentar diversos
sabores y hacer muchas recetas con las habichuelas. De ahí salió tu apodo,
habi.
Nunca fui
fanático de las habichuelas, no las comías de nadie excepto de tu mano. Mi
madre y mis tías siempre celaban por ello. Es que la verdad, a mami le quedaba
bien desabrida, a Titi Monín le quedaban muy saladas y a Titi Santa pues no
había forma de describir como le quedaban.
Eso si, yo era el único que sabia tu secreto de echarle plátanos, papas
y calabaza para que estuviesen bien
espesa con un toque dulzón. Mis primas
no me soportaban por que “disque” era el consentido. No es mi culpa que ellas
no tengan buena mano o una libreta con
tus recetas.
Recuerdo
la cena familiar de los viernes. Tú hacías cosas diferente y yo tomaba la libreta y escribía
la receta. Al principio no querías que escribiera de ellas, pero lo
hacia para recordar. La libreta fue un
gran salvavidas para atesorar tu esencia. Me la lleve cuando fui a estudiar en
Paris alta cocina y luego cuando me fui al Army en Texas. Tú estabas tan
orgullosa de mis logros. Al tiempo te
visitó el Alzhéimer, ese ladrón de
recuerdos y dejaste de cocinar. Mis tías tuvieron la tarea de cocinar los
viernes, pero la sazón no era la
misma. Tampoco eras la misma tú, ya no
sonreías como antes y siempre preguntabas quienes éramos.
Llegaron los eventos inevitables, ponerte en
un “hogar”, que te negaras a comer…Viajé
a visitarte, me dejaron cocinarte y según las enfermeras nunca te habían
visto comer con tanto gusto. Les dejé la receta en el “hogar” con el secreto de
preparar las habichuelas a tu gusto. Al despedirme me dijiste “Te amo mi
negro”. No paré de llorar recordando tus palabras. Fue la última vez que te
vi. No fui al entierro para recordarte tal como eras conmigo.
El
ejército me llevó a Alemania. Terminado mi servicio militar decidí quedarme en
Frankfurt. Habi, me enamoré de un hombre bello. Lo enchulé con la comida en
particular con las habichuelas. Me va
bien. Siempre pienso en ti, pero hoy más. Regreso a casa, a la cena
familiar. Presentaré a todos al
chico, no paran de llamarlo gringo, aunque es alemán. Me gustaría que estuvieras. ¡Me han pedido que cocine! Han admitido, por
fin, que saqué tu sazón. En especial las habichuelas.
Gracias, abuela.
Friday, August 31, 2012
Pedazo #41 Pasas al viento
Este es la cuarta narrativa del reto literario cual titula (Re) escribir el cuerpo
Pasas al viento
Renata Escobar estaba hastiada de su melena. De niña
la educaron a mantener su pelo lacio a cualquier precio. Ella junto a varias de
sus primas, pasaron por la doctrina del alisado en manos de su abuela. Ella
aplicaba a la perfección la crema en su salón. Ninguna podía quejarse o poner
mala cara frente a ella. Su abuela les repetía: “Así verán que aparte de
mejorar la raza, lucirán mas bonitas. Nadie le gusta ver a mujeres como el león
de la MGM, digan no a las pasas en el pelo”. Los rolos se convirtieron en
grilletes semanales. Se perdió de muchas actividades playeras por evitar
tortura innecesaria. La esclavitud del pelo comenzó a ceder en la escuela
superior. Los rizos se convirtieron en una opción a escondidas de su abuela. El
aire de libertad la sedujo y poco a poco dejo el estirarse su melena. No era
bien vista frente a su abuela y sus primas. No soportaba el que ella viviera
con orgullo sus raíces. El sentirse ignorada por su familia y una beca
estudiantil la hizo emigrar a Nueva York. Su concepto de negritud se amplió al
conocer gente de Senegal, Nigeria y de las islas caribeñas. Su pelo fue
trenzado en diversas formas y le gustaba como quedaba con los diversos estilos.
Ser negra caribeña Recibió una llamada de su padre notificándole la enfermedad
terminal de su abuela. El vuelo de regreso se le hizo eterno. Al llegar se da
cuenta de su pelo maltratado por las trenzas. No estaba dispuesta a encolerizar
a su abuela con la misma discusión pero a la misma vez adoraba su pelo. Va
directo donde Ricardo, su amigo estilista.
— ¿Tú estas bien segura del cambio?
— Si, te lo he dicho por enésima vez
— ¿Pero porque? si estas tan linda… Cuando tu abuela
te vea…
—Por eso mismo lo hago.
Cerró sus ojos y escuchó la melodía de las tijeras. Al
abrirlos quedo perpleja. Paso sus manos por su recorte. Por primera vez sintió
el pelo corto en sus manos. Una sonrisa amplia salió de su rostro. Llego a la
casa de su abuela. Todos quedaron perplejos en especial sus primas. Su pelo
logró ser libre comparado al de ellas.
Tuesday, August 21, 2012
Pedazo # 40 Pipo Mojito
Tercera Semana del reto literario cuyo tema es Evocando
historias por medio de los sabores...siéntese, pruebe,cierre los ojos,
saboree y escriba.”
Agarró la foto y comenzó a llorar. La foto de él junto a Pipo lo llevaba a un
pasado feliz que ya no existía. Lo conoció en una fiesta campestre en Cidra. Le
cautivó su acento cubano, pelo grisáceo y sus ojos verdes como las hojas de
menta. Pipo encontró atractivo a un
chocolate hecho hombre. Caminaron por diversos senderos y tuvieron
el primer beso exploratorio.
Matías atesoró ese beso mentoso, pues
Pipo, en sus ojos, era todo menta. Pasadas las semanas decidieron
explorarse en todos los aspectos y la
química se desarrolló explosiva, azúcar en el paladar. La relación sentimental
se dio de inmediato. Hicieron muchos planes, decidieron montar un negocio. Rentaron un local en el viejo San Juan y lo
transformaron en un restaurante: Hierba buena.
Olores y sabores caribeños fueron la propuesta. El trabajo arduo comenzó
a pasarle factura a ambos. La relación
ya no estaba funcionando y Pipo, alimonado, decidió terminar con todo.
Vendieron el restaurante y Pipo se mudó de nuevo a Miami. La jarra de mojito
era el nuevo consuelo de Matías, menta en la boca, el recuerdo del antiguo
local Hierba Buena, la disolución limónica. Tanto bebió Matías que apenas salía
ya de su apartamento. Sintió el abandono de sus amigos y la familia perdió
contacto. El desamor nunca se sobrevive ahogado en una jarra, pero así se la
pasó Matías. Buscando a su mentoso Pipo en la boca, todo menta, tristementa,
tristemente.
Friday, August 17, 2012
Pedazo #39 Shot de viernes
En esta segunda semana el tema para escribir es " Cosas que encontramos en los bolsillos". Espero que lo disfruten
Shot de viernes
Eran las 5:30 de
la tarde y no llegaba. Hiram buscó en su
bolsillo el encendedor y la cajetilla.
Sacó un cigarrillo y lo encendió con desespero.
Cada viernes que se encontraba con Rolando en Dynez Café era lo mismo.
Primero la incertidumbre, la espera, el encuentro. Empezaban por
intercambiar los eventos de la semana,
par de cervezas y shots de tequila. Conversaciones de hombres. Luego el alcohol hacía su efecto, se le bajaba el
machismo a Rolando y se le subía el libido.
Así terminaban Hiram y Rolando abrazados en la cama de algún hotel de
Isla Verde roncando al unísono.
Los encuentros
de los viernes se repetían. El bar ténder ya los reconocía, les sonreía y los observaba. Hiram
estaba conforme con sus encuentros, Rolando se dividía entre una vida falsa y
él. Fueron descubriendo sus virtudes y defectos. Alguna señal de esperanza
había de que Rolando terminara con la falsedad pero nada pasaba.
El bolsillo de
Hiram vibró, saco su celular y vio el mensaje de texto “Lo lamento pero la nena
se enfermó. Te debo un raincheck”. Dominó su coraje y entro a beber. El bar
ténder le pregunto por su cita de los viernes.
Hiram se tocó
una vez más el bolsillo del encendedor, de la cajetilla, del celular mientras
miraba la sonrisa del bar ténder. Le sonrió de vuelta. Sacó de su bolsillo la
llave magnética y la puso sobre el mostrador. El bar ténder miró la llave y
confirmando la invitación sirvió un shot. Tequila y plan B.
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